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Grupos de Alimentos

Porqué es necesario alimentarse

Recomendaciones dietéticas
 

Durante la infancia y la adolescencia una correcta alimentación tiene gran importancia pues cualquier malnutrición por exceso o por defecto puede tener importantes repercusiones a corto y largo plazo. Además es durante la infancia cuando comienzan a instaurarse los hábitos alimentarios (HA), HA, correctos o no, que se mantendrán casi durante toda la vida.

A partir del tercer año los niños experimentan un crecimiento lento pero continuo durante una etapa bastante larga que se prolonga hasta el comienzo de las manifestaciones puberales o etapa preadolescente.

Las necesidades nutricionales de estos años van variando a lo largo de los mismos dependiendo del ritmo de crecimiento individual, del grado de maduración de cada organismo, de la actividad física, del sexo y también de la capacidad para utilizar los nutrientes procedentes de la ingesta.

Por ello se debe considerar esta edad como una etapa muy sensible a cualquier carencia o desequilibrio ya que esto podría comprometer tanto el crecimiento como el desarrollo armónico deseable para todos los niños.

Hasta la adolescencia no existen diferencias en las necesidades nutricionales entre niños y niñas. Con respecto a la energía -cuyas necesidades se estiman en aproximadamente 80 kcal/kg de peso y día (a partir de los 3 años)- las principales diferencias son consecuencia del ritmo de crecimiento de cada niño y de la diferente actividad física que desarrollen. Hasta los 10 años las necesidades de energía van aumentando progresivamente consecuencia del progresivo crecimiento (Tabla 1).

El término "adolescencia" deriva del latín "adolescere" que significa crecimiento, cambio, maduración. Por tanto, el período de la adolescencia es una etapa dinámica y de continuos cambios, es un periodo de máximo crecimiento en el que se incrementan las necesidades de nutrientes. Durante la pubertad se adquiere el 50% del peso definitivo, el 25% de la talla adulta y un 20% de la masa esquelética.

La adolescencia es uno de los períodos de mayor reto en el desarrollo humano. Debido al grado de cambios físicos y psicológicos que se llevan a cabo, surgen varios aspectos importantes que influyen en el bienestar nutricional del adolescente.

Para comprender el aspecto nutricional de la vida en este período es necesario conocer previamente el proceso de desarrollo.

La adolescencia comienza con la aparición de los caracteres sexuales secundarios y termina cuando cesa el crecimiento somático. A lo largo de este período coexisten un elevado ritmo de crecimiento y fenómenos madurativos importantes que afectan al tamaño, forma y composición del organismo.

La nutrición juega un papel crítico en el desarrollo del adolescente y el consumo de una dieta inadecuada puede influir desfavorablemente sobre el crecimiento somático y la maduración sexual.

Durante el crecimiento y desarrollo se producen cambios físicos y psicológicos.


Cambios físicos

Los tres hechos que tienen influencia directa sobre el equilibrio nutritivo son:

.- La aceleración del crecimiento en longitud y aumento de la masa corporal (estirón puberal).
- La modificación de la composición del organismo.
- Las variaciones individuales en la actividad física y en el comienzo de los cambios puberales.


Cambios psíquicos

La adolescencia es un período de maduración para la mente y el cuerpo. Aunado al crecimiento físico de la pubertad, el desarrollo emocional e intelectual son rápidos. El desarrollo de la habilidad para usar el pensamiento abstracto en oposición con el pensamiento concreto típico de la niñez permite llevar a cabo las "labores de la adolescencia".

La agitación emocional de esta etapa suele afectar los hábitos alimentarios de los adolescentes.

Por ejemplo, el impulso hacia la independencia suele originar el rechazo temporal de los patrones dietéticos familiares.


Índice de masa corporal

El desarrollo de una imagen del aspecto físico personal que incluye un cuerpo de adulto es una labor intelectual y emocional entremezclada con problemas nutricionales. Los adolescentes con frecuencia se sienten incómodos por sus cambios corporales rápidos, y no obstante al mismo tiempo desean crecer como sus compañeros e ídolos más perfectos de su cultura. Su sentido de valor puede derivar de sentimientos sobre sus atributos físicos personales, un carácter que los torna vulnerables a deformaciones importantes si se presenta un trastorno de la alimentación.


Los deseos del adolescente por cambiar el índice de crecimiento a las proporciones corporales pueden conducirlo a manipulaciones dietéticas que quizá tengan consecuencia negativas y están sujetas a la explotación de intereses comerciales. Las adiciones o aumentos rápidos de peso que acompañarán al desarrollo de las características sexuales secundarias pueden originar que muchas mujeres jóvenes restrinjan innecesariamente la cantidad de alimento que ingieren. Los varones jóvenes tienden a utilizar suplementos nutricionales con la esperanza de lograr el aspecto muscular de los adultos.

El peso - la suma de todos los compartimentos - es un marcador indirecto de la masa proteica y de los almacenes de energía. Para interpretar el peso y la talla se usan las tablas de referencia, específicas para cada grupo de población. Pero, ¿Cuál es el peso corporal ideal? Establecer el peso ideal no es fácil teniendo en cuenta todos los factores implicados. Además, ideal, ¿en términos de qué? El concepto de peso deseable es aquel que da lugar a una salud óptima y a un mínimo riesgo de enfermedades.

Un parámetro muy útil obtenido a partir del peso y la talla es el Índice de Masa Corporal (IMC) o índice de Quetelet [peso(kg)/talla 2(m)]. Es un índice de adiposidad, de riesgo de hipo e hipernutrición y, por tanto, de las patologías asociadas a ambas situaciones. La mayoría de los autores estiman que los límites aceptables del IMC están comprendidos entre 19-25 kg/m2, y serían aquellos que se asocian con un menor riesgo para la salud y por tanto con una mayor expectativa de vida. Un IMC inferior a 18 puede indicar riesgo de hiponutrición; un IMC mayor de 25 indica sobrepeso y mayor de 30 obesidad.


Recomendaciones dietéticas

A pesar de que los adolescentes han adquirido ya la plena madurez de los órganos que intervienen en la digestión, absorción y metabolismo de los alimentos, la adolescencia es una época de riesgo nutricional, debido a las especiales características fisiológicas de este período de la vida.

Los principios que hay que tener presentes al establecer el régimen dietético de un adolescente son los siguientes:

1.- El importante incremento de los tejidos libres de grasa (MLG), que casi se duplican durante el brote de crecimiento puberal, conlleva una elevación de las necesidades energéticas, proteicas y de algunos micronutrientes, que superan a las de cualquier otra época de la vida.

2.- Este exagerado anabolismo hace al adolescente muy sensible a las restricciones calóricas y a las carencias en proteínas, algunas vitaminas y minerales.

3.- La importancia relativa del aumento de los tejidos metabólicos activos (MLG) obliga a incrementar el aporte proteico, que debe representar aproximadamente el 15% de las calorías de la dieta y no debe ser inferior al 12%. Las cantidades deberán ajustarse, individualmente de acuerdo con la talla, el estado de nutrición, la velocidad de crecimiento, la calidad de la proteína, el aporte energético y el equilibrio de los distintos nutrientes, para evitar tanto los estados carenciales como la sobrealimentación.

4.- El resto de las calorías debe ser aportado por los hidratos de carbono (50-55%) y las grasas (30-35%).

5.- Otra característica fisiológica que influye decisivamente en los requerimientos nutritivos es el marcado dimorfismo sexual, debido a la diferente cantidad y composición del tejido sintetizado. Los varones ganan peso con mayor rapidez y lo hacen a expensas, sobre todo del aumento de la masa muscular y del esqueleto, mientras que las chicas tienen tendencia a acumular grasa. Esto obliga a individualizar el régimen teniendo en cuenta no sólo la edad cronológica, sino el sexo, la talla y la velocidad de crecimiento.

6.- El comienzo del estirón puberal y el momento en el que se alcanza el pico de la máxima velocidad de crecimiento sufre amplias variaciones individuales; es importante valorar cuidadosamente este hecho para evitar sobrecargas calóricas en los casos de maduración lenta.

7.- Además de las elevadas necesidades energéticas y proteicas, son altos los requerimientos en algunos minerales como hierro y calcio. La forma más adecuada de cubrir estas necesidades es mediante una dieta variada que incluya al menos medio litro de leche o derivados y en la que el 20-25% de las calorías proceda de alimentos de origen animal. En varones la formación de masa muscular requiere un mayor volumen sanguíneo y en mujeres se pierde hierro mensualmente con el inicio de la menstruación.

8.- El zinc es indispensable para el crecimiento y la maduración sexual. Las dietas pobres en proteínas de origen animal difícilmente cubren las necesidades diarias de zinc estimadas en 15 mg diarios. Los adolescentes que hacen dietas vegetarianas están expuestos a carencias en este mineral, por lo que es aconsejable incorporar a la dieta alimentos ricos en zinc: cacahuetes, granos enteros de cereales y quesos. Necesitan cuidar además sus ingestas de hierro y vitamina B12. Pueden estar expuestos a desnutriciones porque la ingesta alta de fibra no permite que ciertos micronutrientes se absorban.

9.- Los requerimientos vitamínicos son también elevados, sobre todo en algunas vitaminas del grupo B, que guardan relación con el aporte energético. La mejor forma de evitar déficits es consumir una dieta variada que incluya frutas, verduras y hortalizas, en cuyo caso es innecesario aportar preparados vitamínicos comerciales. La vitamina D es en especial necesaria para el crecimiento rápido del esqueleto.

10.- Las ingestas recomendadas (Tabla 1) no son un objetivo que haya que cumplir cada día pues las reservas corporales de las personas sanas son suficientes para hacer frente a las diferentes ingestas interdías. Sin embargo, se considera que ofrece una mayor seguridad de buena alimentación, especialmente en grupos vulnerables de población, durante el crecimiento en niños y adolescentes, la gestación, en personas de edad avanzada, con anorexia, hacer comidas completas que comprendan una alta variedad de alimentos de todos los grupos y, por tanto, todos los nutrientes.


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