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LIMA
El limón y lima son dos cítricos del género Citrus que pertencen a la familia de las Rutáceas. Esta familia comprende más de 1.600 especies y el género botánico Citrus es el más importante del grupo; consta de unas 20 especies con frutos comestibles todos ellos muy abundantes en vitamina C, flavonoides y aceites esenciales. Los frutos, llamados hespérides, tienen la particularidad de que su endocarpio está formado por numerosas vesículas llenas de jugo. La lima, también llamada también limón verde, procede de Malasia. Llegó a Europa durante el siglo XIII, después de pasar por India y Persia y casi al mismo tiempo que el limón. Es muy posible que Colón llevase semillas de lima a bordo de sus naves durante su segundo viaje al “Nuevo Mundo” en 1493 y a principios del siglo XVI, los españoles llevaron la lima a Florida, México y las islas de las Indias Occidentales. Con el fin de evitar el escorbuto, después de averiguarse lo que producía esta enfermedad, a los marineros ingleses se les proporcionaba diariamente una ración de zumo de lima. Fueron entonces ridiculizados por otras naciones, llamándoles despectivamente “limeys”. La lima es, de todos los cítricos, el más sensible al frío, comportándose como un típico fruto tropical. El limero se desarrolla rápidamente en lugares cálidos, se muere en aquellos que sufren heladas y crece lentamente en territorios montañosos frescos pero secos. Es un árbol sempervivente, muy parecido al limonero, y puede alcanzar una altura de hasta 5 metros. Posee muchas espinas cortas y es muy frondoso produciendo frutos, en condiciones adecuadas de humedad y temperatura, durante todo el año. Sus pequeñas flores, completamente blancas, despiden un intenso perfume. El fruto, las limas, son más pequeñas que los limones y su piel delgada y finos poros encierra la jugosa carne, de sabor intensamente ácido. Tanto la piel como la carne son de color verde, pero si la lima madura excesivamente, su piel adquiere un matiz amarillento. La mayoría de las limas que se venden hoy en día en los mercados no poseen semillas. La variedad de lima de Persia o Tahití es la más popular y se cultiva principalmente en Brasil y Florida (Estados Unidos). Los principales países exportadores son Brasil, México, el Caribe, Florida y Sudáfrica. La temperatura de almacenamiento de las limas más idónea es de 10 ºC. Como son más delicadas que los limones, es conveniente manipularlas con sumo cuidado, ya que pueden se arrugan rápidamente. Si estas frutas están expuestas a mucha luz, se colorean de amarillo y pierden su típico y característico sabor. Lo mejor es almacenarlas en un lugar fresco y oscuro. En los países del este de Asia y en Egipto se cultiva la lima dulce (Citrus limetta). Esta fruta, de sabor mucho menos ácido, se estropea rápidamente. Quizá sea éste el motivo de su escasa exportación aunque el zumo abundante de la lima y su pulpa pueden congelarse perfectamente. Su componente mayoritario es el agua. Son de las frutas que tienen un menor valor calórico, aunque hay que tener en cuenta que no se consumen como fruta fresca sino sólo su zumo. Destaca su contenido en vitamina C, ácido cítirico y sustancias de acción astrigente. El mineral más abundante es el potasio. La vitamina C interviene en la formación de colágeno, huesos y dientes, glóbulos rojos y favorece la absorción de hierro de los alimentos y la resistencia a las infecciones. El ácido cítrico, posee una acción desinfectante y potencia la acción de la vitamina C. El potasio es necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso, para la actividad muscular normal e interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula. En su composición nutricional (por 100g de porción comestible) destaca el escaso valor calórico, 6 kilocalorías y los 136mg de potasio, 8mg de magnesio, 6 microgramos de ácido fólico y 40 mg de ácido ascórbico o vitamina C. Debido a sus propiedades nutritivas y al aporte de sustancias de acción antioxidante, su consumo es muy recomendable para los niños, los jóvenes, los adultos, los deportistas, las mujeres embarazadas o madres lactantes y las personas mayores. La riqueza en vitamina C y ácido cítrico del limón y de la lima ayudan a prevenir enfermedades infecciosas, estimulando el sistema inmunitario y creando defensas contra virus y bacterias. Por ello, se recomienda su consumo especialmente a quienes tienen un mayor riesgo de sufrir carencias de dicha vitamina. Algunas de estas situaciones son: periodos de crecimiento, embarazo y lactancia materna, la adición al tabaco, el abuso del alcohol, el empleo de ciertos medicamentos, el estrés, defensas disminuidas, la actividad física intensa, el cáncer, el sida y las pérdidas digestivas originadas por enfermedades inflamatorias crónicas que disminuyen el aprovechamiento y producen mala absorción de nutrientes. La vitamina C, como antioxidante, contribuye a reducir el riesgo de múltiples enfermedades, entre ellas, las cardiovasculares, las degenerativas e incluso algún tipo de cáncer. Además, debido a que la vitamina C aumenta la absorción del hierro de los alimentos, se aconseja en caso de anemia ferropénica, acompañando a los alimentos ricos en hierro o a los suplementos de este mineral ya que esto acelera la recuperación. El ácido cítrico tiene propiedades antisépticas y alcanizadoras de la orina, por lo que tomar el jugo de limón o de lima diluidos, beneficia a quienes tienen cálculos o litiasis renal, hiperuricemia o gota, ya que facilita la eliminación de ácido úrico por la orina. Su contenido de sustancias astrigentes, les confiere propiedades beneficiosas en caso de diarrea. En la gastronomía, el jugo de limón es una opción destacable como sustituto del vinagre en ensaladas y otras preparaciones culinarias por sus cualidades nutritivas.
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