Fresas y fresones

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Fresas y fresones
La descripción de la fresa como una fruta exquisita está en libros tan antiguos como el Dioscorides y la presencia en la mesa de los romanos fue un signo de distinción. Los alquimistas medievales la valoraron y utilizaron como medicamento, por ejemplo Raimundo Lulio, la recomendaba, mezclada con extracto de perlas, para curar la lepra. Pero esta fresa, de aroma potente y sabor intenso, que algunas veces encontramos, entre julio y septiembre, en las umbrías de nuestros montes, es casi imposible que podamos ponerla en nuestras mesas. Hay también fresa cultivada, que sin alcanzar el aroma ni el sabor de la salvaje sigue siendo una delicia. No se produce mucha, sobre todo por que la recolección es costosísima. La variedad más extendida es la “reina de los valles” y su cultivo que llegó a los jardines de Aranjuez traída por los jardineros de los Borbones, sigue siendo, aunque testimonial, típico de esta localidad en la que algún agricultor continúa la tradición. En el siglo XVIII, alguien descubrió en Chile una fresa muy parecida a la europea, más grande y más productiva, a la que se conocía con el nombre de “frutilla”. Esta variedad se trajo a Europa y los jardines de Aranjuez, volvieron a tomar protagonismo en la historia de esta fruta, porque se eligieron para conseguir su aclimatación. Tambien Estados Unidos cultivó la fresa chilena y mediante selección obtuvo dos importantes variedades conocidas como la de Virginia y la de Carolina y a partir de ellas y por hibridaciones y un cuidado proceso selectivo se obtuvieron variedades de gran tamaño, que aún siendo menos aromáticas y sabrosas que las especies puras, son mucho más productivas y además el gran tamaño del fruto abarata costes de una forma muy considerable, porque una unidad puede sobrepasar el peso de cien fresas tradicionales. Este nuevo fruto recibió el nombre de “fresón” y aunque se cultiva en bastantes provincias, ha sido en Huelva en donde se ha extendido el cultivo y en donde se ha conseguido que España sea el principal productor europeo al alcanzar cifras aproximadas de 325.000 Toneladas anuales, de las cuales nos comemos unas 100.000 (unos 2,2 Kg por habitante y año) y exportamos el resto a toda Europa. Unos 52.000 jornaleros trabajan en temporada en las plantaciones de Huelva, porque la gran necesidad de mano de obra hace que este cultivo sea el más social de todos. La época tradicional de la producción de fresón fue durante mucho tiempo la primavera, que sigue siendo el mejor momento, porque es cuando la temperatura y la luz permiten la plena maduración del fruto y además es cuando más baratas están, pero la presencia de este fruto en el mercado español particularmente y europeo en general, es permanente. Es una fruta muy rica en vitamina C y cuando está bien madura en A, B-1, B-2 y B-6, y en potasio lo que la hace recomendable para los que tienen tendencia a tensión alta y no es muy rica en azúcares, lo permite utilizarla en los regímenes hipocalóricos. Hay muchas formas de comer la fresa, simplemente como tales, adicionada de un poco de azúcar, vino dulce, nata o cubiertas de chocolate y para ensalzar su sabor le va muy bien un chorrito de vinagre o una pizca de pimienta molida. Un batido de fresa, endulzada con miel es una delicia, y para el desayuno acompañadas de una copa de cava bien frío, una leyenda. Como materia prima en repostería es muy utilizada y últimamente se están consiguiendo interesantes conservas, tanto enteras como en mermeladas.
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