RECONSTRUYENDO LA PIRAMIDE DE LOS ALIMENTOS

Linea+ - ATamaño+ -
RECONSTRUYENDO LA PIRAMIDE DE LOS ALIMENTOS
La fórmula básica para gozar de buena salud no es, ni mucho menos, secreta: come bien y haz ejercicio. Pero, ¿en qué consiste exactamente “comer bien”? ¿Cuánto ejercicio tenemos que practicar? Mientras los científicos investigan incansablemente cuál es la dieta más saludable, la sociedad americana ingiere cada vez más calorías, se hace más obesa y sufre como resultado unas tasas escandalosas de diabetes, hipertensión y enfermedades del corazón. ¿Dónde está el fallo? Con el desarrollo, ¿hemos conseguido escapar del escorbuto, la pelagra y el raquitismo, sólo para padecer formas de malnutrición “de alta tecnología”?

En 1992, las autoridades sanitarias estadounidenses lanzaron como modelo dietético la llamada Pirámide de los Alimentos. El mensaje básico de este modelo era intentar apartar a la población de las grasas y transmitir la idea de que todos los hidratos de carbono eran inofensivos. Sin embargo, la epidemia americana de obesidad es la prueba, para muchos científicos, de que la pirámide no ha funcionado. Los expertos ya están trabajando en modelos nuevos.

El proyecto más ambicioso es la llamada Pirámide de la Alimentación Saludable, diseñada por el Dr. Walter Willet y sus colegas de la Escuela de Salud Pública de Harvard. Willet promueve la ingesta de las grasas de mejor calidad, es decir, grasas insaturadas de origen vegetal, como el aceite de oliva, y los hidratos de carbono más saludables, es decir, cereales integrales, no refinados. Puede parecer que se trata de una distinción obvia, pero es una novedad con respecto a la pirámide de 1992. En aquel momento, la mayor parte de la grasa que consumían los americanos procedía de carne y productos lácteos.

Así, los expertos consideraron que cualquier reducción en la ingesta de grasa afectaría, principalmente, a la grasa saturada presente en dichos alimentos. Sin embargo, los consumidores asumieron, de forma equivocada, que cualquier producto de bajo contenido en grasa (galletas, bollos, tentempiés varios) sería inofensivo, fuera cual fuera la calidad de sus hidratos de carbono. Y se limitaron a añadirlos a su dieta. Pero no sólo son las calorías las que hacen que los hidratos de carbono refinados supongan un riesgo potencial, si se ingieren en exceso. Es también el modo en que se digieren.

Una dieta rica en hidratos de carbono refinados y azúcares puede favorecer el riesgo de diabetes y enfermedades de corazón. De ahí que Willet aconseje ingerir sólo de forma ocasional galletas, bollos, dulces, arroz y patatas, así como la pasta y el pan blanco. Para él, los cereales, al transformarse en harina, adquieren el mismo valor nutricional, y por tanto los posibles riesgos, que el azúcar de mesa. Esta nueva visión crítica de la dieta ideal puede parecer controvertida, pero sus efectos saludables han sido evaluados y verificados adecuadamente.

En este sentido, considérese la dieta mediterránea tradicional, rica en aceite de oliva, pescado, legumbres, verduras y frutas. Se trata de un modelo de alimentación correcta y se asocia con una gran vitalidad y una vida larga, pero según la pirámide de 1992, no sería correcta. En cambio, Willet presenta una pirámide de fuerte tendencia mediterránea, ya que desecha la distinción entre productos de alto y bajo contenido en grasa y utiliza la escala de grasa buena-mala.

Además, insiste en la necesidad de ingerir verduras y frutas en abundancia, así como en la importancia del ejercicio diario y control de peso, únicos puntos de consenso con respecto al modelo anterior. Afirma que su dieta está diseñada para gozar de un buen estado de salud de por vida, no para lograr una pérdida de peso a corto plazo. Para Willet, la ciencia nos ha proporcionado ya las herramientas que nos permiten interpretar correctamente el mensaje de su pirámide: “Come, bebe y sé saludable”.
MiniFen

Calendario

«

»

Lun
Mar
Mie
Jue
Vie
Sab
Dom

Nube de Tags

Anything in here will be replaced on browsers that support the canvas element

Instagram