Pautas de hidratación en la población española. Valoración y errores

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Pautas de hidratación en la población española. Valoración y errores
 La población es consciente de la importancia de una correcta hidratación, como parte de la supervivencia, más cuando se trabaja o se hace ejercicio, durante periodos prolongados o en condiciones ambientales extremas. También se ha puesto de relieve en diversos estudios el impacto, negativo, en el rendimiento, capacidad física e intelectual, riesgo de accidentes y salud, de una inadecuada hidratación.

Tuvieron gran impacto en este sentido los estudios realizados en campañas bélicas en las que se constataba el impacto en la distancia recorrida por los soldados en función del líquido del que podían disponer y también resultaron (y todavía resultan) impactantes los fallecimientos de algunos deportistas como consecuencia de un choque térmico asociado a una inadecuada hidratación. Pero estos datos aunque conocidos, parecen estar lejos de la problemática de un individuo medio.

Durante mucho tiempo se ha confiado en la sensación de sed como señal suficiente para lograr que estuviéramos bien hidratados, por supuesto con una vigilancia especial de los niños que no pueden manifestar esta sensación de sed. También se puso de relieve que las personas mayores pierden con el paso del tiempo la sensación de sed y son un grupo con grave riesgo de deshidratación, pues a veces por problemas de movilidad o de incontinencia, restringen el consumo de bebidas, lo que unido a la perdida de la sensación de sed y a otros cambios fisiológicos, junto con su menor capacidad de adaptación ante cualquier problema, convierte a este grupo en colectivo de riesgo.

Pero ¿qué sucede con la población general?, en principio se daba por supuesto que no había ningún problema de hidratación, cuando había un acceso fácil al consumo de agua / bebidas, pero en diversas circunstancias se vio la necesidad de insistir para que el consumo de bebidas fuera algo superior al habitual, se estableció la necesidad de beber al menos 2 litros de agua/fluidos al día, y se hizo especial hincapié en el seguimiento de la pauta en personas con diversos problemas (estreñimiento, cálculos renales, vómitos, diarrea…).

Sin embargo, los estudios realizados en población adulta, jóvenes o niños, ponen de relieve que un elevado porcentaje de la población toma menor cantidad de fluidos que los marcados como aconsejables. Y mucho más preocupante que el consumo insuficiente, incluso en personas concienciadas con este tema, resulta el desconocimiento sobre el consumo habitual y sobre el que resulta conveniente.

La mayor parte de los individuos considera conveniente beber 2 litros de agua/bebidas al día, pero la pauta es adecuada solo para población femenina, que vive en ambiente fresco y realiza escasa actividad, para varones (especialmente si son físicamente activos, o se encuentran en ambiente cálido) el aporte debe ser superior a esta cantidad.

Pero incluso las personas que declaran conveniente tomar 2 litros de bebidas al día, con frecuencia incumplen la pauta y toman menos de esta cantidad, un 80-90% de los estudiados (dependiendo del colectivo concreto) beben menos de lo marcado como ingesta adecuada y un 70-80% declaran como conveniente un aporte inferior al realmente establecido como adecuado.

Por otra parte, los deportistas de alta competición están muy concienciados y supervisados para que su aporte de fluidos sea adecuado  y su rendimiento no se vea perjudicado por una ligera deshidratación (aunque a veces la hidratación lograda no es la optima y existen riesgos asociados muy graves), pero no sucede lo mismo con las personas físicamente activas, que realizan actividad como parte de su trabajo o de su ocio, o para mantener su forma física. Estas personas suelen mostrar ingestas de fluidos muy inferiores a las que serían deseables. 

Por ejemplo en población infantil se ha constatado que no existen diferencias en la ingesta de fluidos entre los sedentarios y los físicamente activos, de modo que estos últimos tienen una osmolaridad y densidad en la orina muy superior y muestran una tendencia a la deshidratación que sería deseable resolver.

 

Es importante destacar que, aunque el agua es el nutriente cuantitativamente más importante y más esencial (aquel cuya falta lleva a la muerte con mayor rapidez), solo algunos países la incluyen entre los nutrientes recomendados y, solo recientemente, se ha incluido el consumo de bebidas en las guías de alimentación encaminadas a orientar a la población sobre pautas de alimentación correcta.

El establecer los aportes adecuados de fluidos se ha hecho mucho más tarde y en algunas poblaciones queda pendiente de establecer, mientras que las ingestas recomendadas de macro y micronutrientes ha sido objeto de mucha mayor atención, lo que ha permitido fijar ingestas recomendadas/adecuadas de la mayor parte de los nutrientes e incluso revisar y mejorar el aporte aconsejado, mientras que para el agua queda mucha investigación por realizar.

En este sentido, teniendo en cuenta la gran variabilidad en las necesidades de agua (en función de diferencias metabólicas, de actividad, condiciones ambientales..), el Institute of Medicine (IOM), of the National Academies of Science, estableció que no se podía fijar un nivel de ingesta de fluido que asegurara una adecuada hidratación y una salud correcta para la mitad de las personas aparentemente sanas en diversas condiciones ambientales, por lo que era imposible marcar unas ingestas recomendadas, pero si se procedió a fijar unas ingestas adecuadas, orientativas, que representan el aporte medio de una población sana, de características concretas que mantiene una hidratación aparentemente adecuada y saludable. Con ese criterio el IOM (y concretamente The Food and Nutrition Board Panel on Dietary Reference Intakes for Electrolytes and Water, 2005) ha establecido que la ingesta adecuada de agua para adultos de >19 años es de 3.7 L/día en varones y 2,7 L/día en mujeres, lo que se asocia con una pauta de ingesta de bebidas de 3 L/day y 2.2 L/day, respectively. Considerando que el resto del fluido necesario puede ser obtenido a partir de diversos alimentos.

Sin embargo, no hay unanimidad en las pautas respecto a consumo de fluidos, y en concretamente la ingesta adecuada marcada por la EFSA es de 2.5 L y 2 L, para varones y mujeres adultos,  respectivamente. Por su parte la OMS establece como ingesta adecuada 2,9 L en varones y 2,2 L/día en mujeres.

Otra pauta, encaminada a estimar la ingesta aconsejable de fluidos se basa en considerar la ingesta energética de cada individuo, teniendo en cuenta que tanto el tamaño corporal como el nivel de actividad, son determinantes cruciales del gasto energético y paralelamente también modifican las necesidades de líquido. En este sentido, la EFSA establece la posibilidad de expresar las recomendaciones de ingesta de agua en mL/kcal. La pauta más general aconseja tomar 1 mL/kcal en población general (algo más en mujeres lactantes o niños pequeños: 1.3-1.4 ml/kcal).

Pese a la existencia de diversos criterios sobre ingesta adecuada de fluidos, la población concienciada por una adecuada hidratación considera que tomar 2 l/día de fluidos es lo correcto, pero este aporte puede ser insuficiente para muchos individuos y además la ingesta media de fluidos de diversas poblaciones estudiadas oscila entre 1500-1700 ml, por lo que la ingesta real es inferior a la considerada correcta y posiblemente a la realmente conveniente.

Diversas evidencias científicas relacionan una adecuada hidratación con la supervivencia, promoción de la salud, mejora del rendimiento físico y mental, así como con mayor seguridad y productividad laboral, estas evidencias han llevado a the International Life Sciences Institute (ILSI) en la Conferencia sobre Hidratación y promoción de la Salud a establecer que el agua es esencial para la vida, pero que la percepción de la sensación de sed no garantiza una correcta hidratación, por lo que tomar una variedad de bebidas (agua, leche, té, café, zumo, refrescos…), así como el consumo de alimentos con alto porcentaje de agua (frutas, verduras, sopas, lácteos....) puede contribuir a cubrir los requerimientos, pudiendo elegirse estos productos en función de las necesidades y preferencias de los diferentes individuos.

Teniendo en cuenta lo anterior, la elevada frecuencia con la que se observa un aporte insuficiente de agua, y el desconocimiento de la población respecto al consumo aconsejado, se pone de relieve la necesidad de un orden y una pauta reglada respecto a la ingesta diaria de líquido que resulta conveniente tomar, además de ser necesaria mayor investigación para establecer la referencia concreta que permita valorar la ingesta de fluidos de diversos colectivos.

 Consenso Científico sobre Hidratación

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