DIETAS DISOCIADAS

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DIETAS DISOCIADAS

En una publicación sobre “Dietas Mágicas”, editada por la Fundación Española de la Nutrición, al preocuparse precisamente de este tema, se dice que se basan en la teoría de que los alimentos no engordan por sí mismos, sino al consumirse según determinadas combinaciones, por lo que se puede comer de todo pero no durante la misma comida. Estas dietas reniegan de las calorías e incluso pretenden desafiar el primer principio de la termodinámica. No limitan la ingesta de alimentos energéticos sino que tratan de impedir la absorción y utilización de energía y nutrientes procedentes de los mismos y ello dicen conseguirse, no consumiéndolos a la vez (disociación de los alimentos).

El error fundamental de estas dietas disociadas es que sus autores suelen desconocer los principios básicos de la fisiología o de la bioquímica, y sobre todo en dichos tratados y dada la enorme complejidad de la ciencia, es necesario parcelarla, fronterizarla y estudiar por separado cada uno de los sistemas que forman y actúan en nuestro cuerpo, por ejemplo, en el sistema respiratorio, digestivo, circulatorio, renal, nervioso, etc... lo que puede llevar a pensar que dichos sistemas actúan independientemente, cuando en realidad como es bien sabido no es así, sino que existe un todo armonizado en las que tienen lugar las diferentes funciones perfectamente sincronizadas e independientes.

En el caso concreto del sistema digestivo, y dada su complejidad, el no familiarizado con esta ciencia, pudiera pensar que los diferentes componentes del complicado proceso se realizan de una manera aislada existiendo digamos una digestión independiente para los diferentes nutrientes, que es lo que precisamente defienden las dietas disociativas. Así existiría una digestión para los hidratos de carbono, otra para las grasa, otra para las proteínas, para los minerales y vitaminas, independientes entre sí, cuando la realidad es que la digestión actúa como un todo, y los procesos que la componen están completamente armonizados, siendo su función el digerir una dieta en la que van a aparecer estos componentes conjuntamente.

No nos olvidemos, que nuestro digestivo se ha ido adaptando desde los comienzos del proceso evolutivo hasta nuestros tiempos a las combinaciones más o menos complejas de distintos alimentos que el hombre viene consumiendo. Si encima hay digestivos encargados de modo específico de hidrolizar los macronutrientes contenidos en los alimentos en moléculas mucho más pequeñas que puedan ser absorbidas, monosacáridos en el caso de los hidratos de carbono, aminoácidos en el caso de las proteínas y ácidos grasos o glicerina en el caso de las grasas, actúan todas conjuntamente.

Por otra parte, todas las dietas disociativas podrían criticarse en cuanto a la clasificación que hacen de los alimentos, así, por ejemplo, se considera al pan blanco, como un elemento exclusivamente hidrocarbonado, cuando también tiene entre un 7 ó 10% de proteína y cierta cantidad de grasa. La leche no se puede considerar como un elemento exclusivamente proteíco, ya que una descremada es un alimento mixto, rico en proteínas pero también en hidratos de carbono (lactosa) y en las verduras, aunque en general destaca su contenido vitamínico y mineral, también aparecen hidratos de carbono y proteínas.

Pero el éxito final de estas dietas es fácil de comprender, pues "ordenan" los hábitos de personas habituadas a comer desordenadamente y, lo que es más importante, la estimación de su contenido calórico, que en la mayoría de ellas es hipocalóricas. Por todo ello, las dietas disociadas podrían conducir a deficiencias temporales, aunque en realidad la disponibilidad de nutrientes no suele verse excesivamente afectada.

Nota: "Los artículos de opinión no reflejan necesariamente la posición de la Fundación Española de la Nutrición, y son responsabilidad exclusiva del autor/es".

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