Alimentación y desarrollo cognitivo

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Alimentación y desarrollo cognitivo
La función cognitiva comprende todos aquellos procesos relacionados con el pensamiento, entre los cuales se incluyen la memoria, el razonamiento, el desarrollo del lenguaje, la resolución de problemas o la toma de decisiones. Durante los primeros años de vida, el desarrollo cognitivo va a determinar el aprendizaje y la capacidad de procesar mejor y entender todo lo que sucede en el entorno, es decir lo que el niño escucha, entiende y ve, y todo ello es clave en edades posteriores para lograr un mejor rendimiento escolar y un mayor éxito en la vida adulta.
Se considera que la función cognitiva de una persona es el resultado de la interacción de factores genéticos y ambientales, entre los que se encuentra la alimentación. Desde hace varios años sabemos que la alimentación incide directamente en el desarrollo del cerebro (en procesos como la proliferación celular, la sinaptogénesis y la mielinización), así como en muchas funciones relacionadas con este órgano.
La capacidad de modulación de los nutrientes es especialmente importante en las denominadas “ventanas” o períodos críticos del desarrollo, en los cuales un determinado estímulo o insulto puede producir cambios permanentes en una función fisiológica específica. Este concepto, que ha cobrado especial relevancia en los últimos años, se conoce como programación metabólica, un concepto que ha revolucionado la medicina preventiva y que ha sido el foco del Proyecto Europeo EARNEST (EARly Nutrition programming of Adult Health).
La realización de estudios preclínicos en modelos animales y de estudios clínicos en lactantes, nos permite conocer qué nutrientes influyen en procesos clave del neurodesarrollo cerebral, y cuáles son los mecanismos que están involucrados. En los lactantes y niños de edad preescolar, la influencia de los nutrientes en el desarrollo cognitivo puede valorarse mediante test específicos que nos ayudan a valorar aspectos como el desarrollo psicomotor, la atención, la función visual, el lenguaje, y el coeficiente intelectual.
A la hora de plantear una intervención nutricional con el objetivo de mejorar la función cognitiva, debemos considerar tres targets poblacionales distintos:
La mujer embarazada y lactante
El niño durante los dos primeros años de vida
El niño de edad preescolar y escolar

Una nutrición adecuada en la etapa perinatal (gestación, lactancia e infancia) es un factor crítico, ya que los procesos del desarrollo neurológico se inician en la etapa fetal alrededor de la semana 20 después de la concepción, alcanzan un máximo en el 3er trimestre de la gestación (semanas 32 a la 40 de gestación) y continúan tras el nacimiento durante los primeros años de vida

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